Aquí desarrollaremos los ejes de análisis...
Esto es como para empezar....
La Iglesia como institución tuvo una importancia capital en el mundo colonial, compartió directa o indirectamente con las autoridades civiles las responsabilidades de gobierno. La Iglesia estuvo vinculada al Papado y a la monarquía. Los reyes en su calidad de católicos amparaban y apoyaban a la Iglesia, a la vez que tenían algunos derechos sobre ella. Es lo que se ha denominado Derecho de Patronato.
Conforme a este sistema, los reyes proponían a Roma a los eclesiásticos que debían ocupar los altos cargos, obispos, canónicos, etc., sólo el Rey podía autorizar la construcción de iglesias, capillas, conventos. A su vez, proporcionaba los fondos para todos los gastos, cobrando por su cuenta el derecho del Diezmo.
Desde tempranos años se contó con diversas órdenes religiosas: la Merced, San Francisco y la Compañía de Jesús. Una de las principales tareas de la Iglesia fue la conversión de los indios.
Desde el comienzo de la Conquista, la misión evangelizadora quedó en manos de los religiosos. El predicador iba con los ejércitos y el indígena apenas podía distinguirlo del conquistador, que diciéndose también apóstol del cristianismo, quería con el velo de la fe cubrir sus ambiciones, avaricias y crueldad.
La situación del indígena provocó serios conflictos entre la Iglesia y las autoridades, debido a los abusos de soldados y encomenderos.
De las órdenes religiosas, la Compañía de Jesús logró, en el siglo XVII, el desarrollo más espectacular y el mayor influjo sobre las autoridades y los pobladores. Para desarrollar su acción religiosa y cultural la Compañía contó con sus propios recursos económicos sobre la base de cuantiosas donaciones que le permitieron acumular una gran riqueza. Según su visión del mundo, "la tierra es un don dado por Dios a los hombres y es un deber cristiano hacerla fructificar con el trabajo".
En el año 1600, por escritura pública, otorgaron los jesuitas lo que podría llamarse el primer "contrato de trabajo" chileno, donde se comprometían a respetar condiciones mínimas de remuneración para sus propios indios de servicios. Ellas incluían el salario familiar, la jubilación por edad (cincuenta años), una pensión a la viuda en caso de fallecimiento del indígena, una jornada laboral limitada, auxilio médico, enseñanza gratuita, etc.
Naturalmente, estas últimas medidas no parecían muy compatibles con el hecho de poseer los jesuitas una notable cantidad de esclavos negros, pero esta contradicción moral era común en la época.
Susana 25-9-11


Un aporte desde el resumen que hicimos...
El interés de la Corona en la educación pública no era el de una educación popular sino selectiva, limitando el acceso a las aulas universitarias y encareciendo los costos de los grados, al tiempo que se buscaba formar a quienes debían ocupar los cargos de la administración local, cantera de burócratas, al fin y al cabo.
El deseo de control estatal implicaba que el sector civil dominaba de derecho la educación, sus instituciones, sus enseñanzas y empleos. Y no se conformaba con hacerlo sólo sobre las instituciones reales, sino que aspiraba al control de todo el sistema educativo. La conexión entre dominio político y educación es indudable.
La expulsión fue una cuestión de poder. Pero en la educación se cruzan justificaciones de otro tipo que tienen mucho que ver con las contradicciones de la Ilustración: por un lado están los planteamientos del despotismo ilustrado y por otro las ideas ilustradas de progreso. La educación, y especialmente la universitaria, es un terreno más de esas contradicciones. Por un lado, las justificaciones reformistas emplean argumentos de modernización de las enseñanzas, por otro la realidad demuestra que es una pugna de poder por terminar con la influencia de los jesuitas y que la verdadera transformación de las instituciones educativas no preocupa realmente a la Corona.

Creo que hay algunos extractos más para enriquecer este espacio. Después intento apliar un poco el tema.
Saludos
Diego 26-09-2010




Aquí creo que hay varios espacios de lucha:

Entre jesuitas y encomenderos se plantea un conflicto de intereses, ya que como los indígenas gozaban de mejores condiciones de vida dentro de las misiones, preferían esos lugares a las encomiendas.
Entre jesuitas y la Corona se establece otro espacio de lucha, ya que los jesuitas incrementan su poder tanto económico como político dentro de los territorios americanos. Además, el control sobre la educación permitía un control político en detrimento del control por parte de las autoridades españolas.
La selectividad en el acceso a la educación es una manera de perpetuar diferencias entre clases.
Karin 30-9-10


Se puede considerar otro espacio de lucha el mantenimiento de la cultura aborigen dentro de la misma familia, ya que la educación de los niños por parte de los europeos busca su diferenciación de la cultura de origen, facilitando la dominación.
Karin 2-10-11